Los bultitos alrededor de un piercing son súper normales. Sobrevivirás, cielo.
Hay varios tipos distintos, y cada uno tiene una causa y una solución. Una piercer bien formada puede mirarlo y decirte exactamente qué es y qué hacer a continuación. Aquí va el desglose.
Queloide

Un queloide es un crecimiento excesivo de tejido cicatricial que no se queda dentro de los límites de la herida original — sigue expandiéndose hacia fuera, a veces durante meses o años.
Esto es distinto de una cicatriz hipertrófica, que también es tejido cicatricial engrosado pero se mantiene dentro de la zona de la herida original. Piensa en la escarificación, o en una cicatriz quirúrgica algo elevada que no se extiende más allá del corte en sí.
Las personas con piel más oscura tienen mayor riesgo genético de desarrollar queloides, y también puede ser cosa de familia. La probabilidad de que te salga uno por un piercing es baja, pero existe. Un queloide se nota duro y liso al tacto, muchas veces con una forma irregular y abultada, y no desaparece solo — hay que quitarlo quirúrgicamente o tratarlo con inyecciones de corticoides.

Infección
Si un piercing se infecta, suele pasar en las primeras semanas, mientras la herida todavía está fresca o abierta. Las causas van desde una mala higiene durante la perforación en sí hasta algo tan pequeño como un pelo suelto o pelusa de la almohada metiéndose en la herida abierta.
Una vez que entra suciedad o bacterias, hay un riesgo real de infección — incluso con un sistema inmunitario fuerte. Por eso mismo te decimos que no toques ni manosees un piercing en cicatrización, y que te laves siempre las manos antes de limpiarlo.
Como piercers no tenemos formación médica, así que no podemos diagnosticar oficialmente una infección. Lo que sí podemos hacer es reconocer cuándo hace falta algo más que los cuidados habituales y mandarte a una médica.
Y si hay la más mínima duda de infección, nunca quitamos la joya nosotras mismas — hacerlo puede hacer que la piel se cierre por fuera y atrape la infección dentro. Esa decisión le corresponde a la médica, no a nosotras.
Señales de una infección real: pus amarillo o verde, calor al tacto, dolor de verdad, enrojecimiento e hinchazón que se extienden en vez de quedarse en un solo punto.
El bultito del piercing
Esto es lo que tiene realmente la mayoría de la gente. Un bultito normal de irritación, y en la gran mayoría de los casos es justo esto lo que pasa.
Estos bultitos pueden tener líquido transparente, algo de sangre o una secreción blanquecina — y según qué líquido salga y dónde esté el bultito, normalmente podemos decirte exactamente qué lo está causando.
Paso uno: no entres en pánico. Todo bultito tiene una causa, y quitando la causa el bultito desaparece. Encontrarla tú sola puede ser frustrante, así que vuelve por aquí y lo averiguamos juntas.
Las causas más comunes son:
- Un piercing un poco torcido — los errores pasan, somos humanas.
- Joyas de mala calidad — el acero inoxidable o quirúrgico suele llevar níquel, al que mucha gente reacciona, y el titanio sin pulir puede tener pequeños arañazos que irritan el canal. Nosotras solo usamos titanio grado implante de proveedoras verificadas, así que esto queda descartado.
- Dormir sobre el piercing.
- Tocarlo o toquetearlo sin parar.
- Los cuidados equivocados — aceite de árbol de té, alcohol, jabón agresivo, restos de champú o pasta de dientes.
- No venir a tiempo para el downsize.
- Cambiar de tipo de joya demasiado pronto, como pasar de una barra a un aro antes de que esté listo.
- Un golpe o un enganchón — un trauma real en la zona.
- Maquillaje u otros productos de cuidado que se acercan a la zona.
- Limpiarlo demasiado.
- Una anatomía que no encaja bien con ese piercing en concreto.
- Estar enferma, cambios hormonales, o todavía tener anestesia en el cuerpo por una cirugía reciente — un sistema inmunitario descompensado se nota rápido en cualquier piercing en cicatrización.
- Meterlo en piscinas, bañeras o agua abierta, lo que también sube el riesgo de infección.
Hay más causas posibles aparte de estas, pero resolverlo junto a tu piercer siempre es el camino más rápido. Tener un bultito no significa que tu piercing esté mal hecho o que tu piercer sea mala. Cualquier piercer bien formada quiere ayudarte a arreglarlo, así que no esperes — ven en cuanto notes algo raro. Si no estás cerca de Brujas, el directorio de piercers de la APP es la forma más fiable de encontrar a alguien cualificada cerca de ti.
Y por favor, en esto no te fíes del Doctor Google ni de tu amiga con buenas intenciones. A veces un remedio casero parece funcionar, y el bultito desaparece — pero casi nunca es el remedio el que realmente cura. Lo más habitual es que lo que estaba causando la irritación se calmara solo más o menos al mismo tiempo, y el mérito se le atribuye a lo que no toca. El remedio no arregló nada. La causa real sí, por pura casualidad.
Y funciona en los dos sentidos — ese mismo producto podría haber empeorado las cosas igual de fácil que mejorarlas. De cualquier manera estás jugándotela. Encuentra la causa real con alguien formada para detectarla, y no tienes que arriesgarte para nada. Te lo prometo.
Esto es un bultito de irritación. Encontramos la irritación, la quitamos, y el bultito se va para siempre — juntas.
Reserva una revisión, o empieza en casa con los cuidados adecuados.